Estrés infantil: un enemigo del aprendizaje en la sala de clases

By 16 agosto, 2016Noticias

Múltiples factores pueden provocar estrés en los alumnos, el que  se ve reflejado en su comportamiento y desempeño escolar, elementos que finalmente afectan la labor docente. Esa relación es la que se abordó en “Estrés y Aprendizaje: Una mirada al cerebro infantil”,  la cuarta charla de Escuela para Padres 2016, organizada por el Instituto AGL y presentada por la neuropsiquiatra infantojuvenil Dra. Amanda Céspedes.

Cuando el reloj marcaba las 19.30 horas y sin ningún minuto de retraso, comenzó la transmisión en vivo, vía streaming, de la ponencia. Más de un centenar de educadores, psicólogos, profesionales del área educacional y padres, de Chile y otros países, se conectaban a esa hora para escuchar a Amanda en formato audiovisual.

¿Qué es aprender desde las neurociencias?

Aprender es hacer nuevas redes neuronales. Aprender es adaptarse a un mundo que cambia y nos desafía constantemente. En el bebé, aprender es dormir, en el niño es jugar, atreverse y así, un sinnúmero de aprendizajes informales entregados por el ambiente. Más tarde los aprendizajes formales serán entregados en la escuela, señala Céspedes.

El proceso de aprendizaje no es automático, requiere cambios en todo el cuerpo y en especial en el cerebro. “Aprender es un cambio en una red neuronal para ampliarla y hacerla más sofisticada”. Con ello las sinapsis son más sólidas y complejas dentro de la capacidad ilimitada del cerebro humano. Aprendizajes que a la larga se convertirán en nuevas habilidades”, explicó.

En palabras de la neuropsiquiatra, a nivel neuropsicológico, aprender es una meta, en la que hay dos estados, primero una expectativa (“quiero aprender esto”) y luego una recompensa (“lo sé, soy un experto”). Para que ese proceso psicológico pueda ocurrir el niño necesita dos cosas:

– Estar en armonía emocional

– Saberse capaz de aprender. Lo que está muy relacionado con la autoestima, en sus dos dimensiones: i) sentimiento del propio valer ii) sentimiento del propio poder.

Pero el proceso no es tan simple. Los niños no pueden aprender si están inquietos, tienen miedo, son humillados o sienten que no son capaces. Para aprender se requiere estar en armonía emocional. Pero ¿Cómo lograr la armonía emocional? Amanda asegura que “Evitando la secreción de cortisol y adrenalina. Y aumentando la secreción de las siguientes hormonas y neurotransmisores (entre otras):

Dopamina: Liberada al jugar, reír, estar de buen humor, contemplar paisajes y con el acompañamiento. Estimula la creatividad y el deseo de aprender.

Serotonina: Produce alegría, dicha. Abre nuestra sensibilidad a la belleza, favorece nuestra conexión con lo sagrado y la vivencia espiritual. Ansiolítico. Se libera al hacer música, arte o al practicar algún  tipo de meditación.

Oxitocina: Estimula la producción de serotonina. Estimula las vinculaciones amorosas. Borramos los aspectos dolorosos delas experiencias y guardamos los positivos.

Entonces, como explica Amanda, “para lograr que un niño o joven tenga capacidad neuronal de aprender, es necesario evitar el daño en las dendritas (conexiones que permiten la sinapsis), y uno de los agentes dañinos en el estrés.”

¿Qué es el estrés?

En palabras de la neuropsiquiatra, el estrés se produce cuando nuestro organismo está preocupado por un desafío o por una amenaza.

Cuando uno siente control sobre las demandas y exigencias de la vida, es decir,  cuando se confía en que algo o todo saldrá bien”, no se experimenta  estrés. El estrés aflora cuando el organismo entero se preocupa porque siente que la demanda sobrepasa sus recursos y/o se vuelve muy amenazante. Para Amanda hay dos tipos de estrés:

I. Crónico: Por ejemplo vivir miseria, negligencia afectiva, maltrato y abuso, inseguridad ciudadana, maltrato y violencia, violencia conyugal, soledad, incomunicación, bullyng, fracaso académico, castigos y deserción escolar, entre otros.

II. Implacable: Por ejemplo las consecuencias de las guerras, accidentes, cataclismos naturales, asaltos.

Por lo tanto, “sólo es posible aprender cuando se está tranquilo, armónico afectiva y emocionalmente”, de ahí la importancia del ambiente saludable y propicio para el aprendizaje en la sala de clases, ya que Amanda agrega que los  menores de 7 años, así como  los ancianos, son más vulnerables al estrés que el resto de la población.

Al término de la charla, la doctora Amanda entregó la reflexión final,  ”No olvidar que el cerebro y el corazón son afecto-sensibles y afecto-dependientes, por lo que  es necesario fomentar  una atmósfera afectiva armónica, donde haya aceptación sin condiciones, respeto, valoración, estímulo, comunicación afectiva (mostrarles amor de manera explícita, cariños, empatía, sintonía emotiva) y protección a los niños, propiciando así un aprendizaje efectivo”.

Esperamos les haya gustado este resumen de la 4ta charla de la Escuela para Padres de la Dra. Amanda Céspedes. El próximo martes 23 de agosto será la transmisión de la charla titulada: “Neuronutrición y aprendizaje”. Si quieres participar de la transmisión vía streaming, te dejamos este link con toda la información sobre cómo hacerlo:  haz click aquí.

Fuente: EduGlobal

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