Inés Rojas: Crianza de Mariposas

By 8 julio, 2013Destacamos, Noticias

Inés Rojas, profesora en el Colegio Institución Teresiana, despierta en los niños el asombro ante el milagro de la vida, formando de paso en ellos virtudes esenciales, como el respeto ante la fragilidad de una vida en gestación; el arte de saber aguardar con paciencia cuando se está frente a los ciclos de la vida, etc.
En su taller, los niños participan activamente en la crianza de mariposas. Sin saberlo, se impregnan de poesía y de belleza, guiados con suavidad por una mujer plena de sabiduría y amor por la enseñanza.

Inés fue una niña especial; como ella misma relata:

Mi infancia la recuerdo muy bien porque hay dos hechos que me marcaron, ir a Primero Básico y no entender nada de lo que me enseñaban, pues mi gran interés estaba centrado en el juego y la fantasía/contemplación. Cuando me dejaban sola y no era integrada a los juegos, me sentaba a pensar y siempre tenía una explicación para todo, encontraba interesante lo que acontecía en el entorno, pero también lamentaba no saber escribir, porque sabía que olvidaría las reflexiones o conclusiones a las que llegaba. Tenía una gran imaginación que era valorada por mis amigos, pues los juegos tenían acción, viajes, aventuras y personajes.
Repetí 1° Básico, porque cada vez que me tomaban las lecciones y miraba las imágenes o dibujos inventaba historias, por supuesto me llegaba más de un “coscorrón” (como se usaba en ese tiempo) por ser tan distraída y poco estudiosa.
En toda mi enseñanza fui una alumna destacada en mi perseverancia, responsabilidad y amor al estudio. Esto también se repitió cuando entré a estudiar Educación Básica en la UMCE.

Fue en este lugar donde descubrí mi vocación en la formación de personas.
Hubo dos personas que me marcaron en mi vocación pedagógica, una fue Juana María Valencia quien me motivó a descubrir la Literatura Infantil y otra María Eugenia Zárate profesora me enseñó a criar mariposas, actividad que realizo hoy con muchos de los alumnos que educo, estimulando su gran capacidad de observación y asombro.

Cuando egresé de la universidad, me regalaron el Decálogo de Gabriela Mistral y dos de sus pensamientos me hicieron mucho sentido “Maestro, sé fervoroso. Para encender lámparas has de llevar fuego en tu corazón” y “Piensa en que Dios te ha puesto a crear el mundo de mañana”. Con estas dos alas yo iniciaba mis vuelos.

Mi primer lugar de trabajo fue por cuatro años en el Colegio de la Salle de Talca, allí llegué con 25 años y una guitarra a cuesta. Realmente fueron años muy entretenidos, donde niños y niñas se motivaban en todos los proyectos que les presentaba, las clases eran muy dinámicas. Viví años fructíferos, pero me di cuenta que yo iba contra el sistema de enseñanza que era tradicional y estricto, en cambio mis clases eran llenas de movimiento y creatividad. Me di cuenta que daba alas a los niños para volar y expresarse, pero llegaban a 5° y no podían moverse. Esto me cuestionó, el rector habló conmigo y decidí volver a Santiago. Estoy convencida que dejé semillas y estas dieron frutos en la mente y corazón de mis alumnos.

Aterricé en un colegio abierto y vanguardista que me permitió volver a encender mi corazón y creer en la formación de personas. Fue la escuela Alberto Pérez, de la Institución Teresiana, la que me invitó a vivir una “Gran aventura educativa” en la sala de clases. Esto significaba integrar elementos de los scout en los sectores de aprendizaje. Los niños iban felices al colegio porque se trabajaba en equipo y de manera integrada. Tenía un tercero Básico con 45 alumnos.
El crecimiento personal y profesional que había adquirido me abrió un nuevo horizonte y me permitió volar a Guanajuato (México) fui maestra en el Instituto Guanajuato de 4° y 5° de Primaria. Aquí aprendí mucho de la cultura mexicana sus celebraciones, comidas, modos de vida, historia y el legado de la cultura Azteca.

Mi siguiente aterrizaje lo hice en el Colegio Institución Teresiana, cuyo proyecto educativo con opción por la Educación Personalizada me ha permitido irme descubriendo y creciendo como persona y educadora desde hace 15 años. En este Colegio he aplicado la creatividad en los sectores de aprendizaje, especialmente en Ciencias Naturales y Lenguaje. Siempre teniendo una actitud de búsqueda, compromiso, estudio, motivación por hacer las cosas bien, reflexionar y replantear las actividades, avanzar y retroceder, llenarme y vaciarme, en síntesis vivir el ciclo de vida en la pedagogía.

Este año estoy en un nuevo escenario, el colegio me pidió hacerme cargo de Biblioteca Infantil, lo considero el lugar más entretenido del colegio. Los niños vienen a la “Hora del cuento” sin presión, con entusiasmo y a descubrir lo que ellos disfrutan. También los he invitado a vivir experiencias nuevas como el criar mariposas, el disponer siempre de algo novedoso que los sorprenda y les permita despertar su capacidad de asombro y abrir el diálogo, encuentro y deseos de expresar lo que sienten. Creo que aprender a amar los libros desde pequeños abre todo un universo y les permite ser mejores personas y a crear un mejor mundo para el mañana.