Ricardo, un joven Asperger y su historia de esperanza

By 6 marzo, 2013Destacamos, Noticias

Durante el mes de febrero recién pasado tuve la dicha de conocer a RICARDO GUTIÉRREZ MAMANI, un joven maravilloso quien, junto a su familia, ha recorrido un camino no exento de dificultades, pero que a fines del año 2012 vivió una gran alegría: un excelente resultado en la PSU y la posibilidad de cumplir un sueño: entrar a la universidad en su ciudad, Arica.

Si bien es cierto esta es la historia de muchos jóvenes, en el caso de Ricardo toma un cariz especial, porque Ricardo es un joven Asperger.

Este mes de marzo, contando con 18 años de edad, entrará a la carrera de Tecnología Médica en la Universidad de Tarapacá, luego de haber obtenido un puntaje ponderado de 715 puntos.

La vida social y académica no es fácil para los chicos Asperger; sus dificultades para relacionarse con pares y las dificultades de comunicación, que derivan del hecho que les es complejo poder comprender las claves sociales, el lenguaje no verbal, las metáforas, los modismos coloquiales y, por otra parte, sus intereses, los que tienden a centralizarse de modo restringido y obsesivo en algunas áreas o temas, determinan que les resulte muy difícil integrarse a la vida académica y, muchas veces, la consecuencia es la deserción escolar.

Pero en algunas ocasiones se conjuga el tesón de un muchacho con el apoyo de su familia y de su comunidad. Esto es lo que ocurrió en el caso de Ricardo.

Cuando pequeño los padres no observaron nada peculiar en su hijo; lo veían como un niño tranquilo que tempranamente desarrolló un lenguaje formal y bien modulado. En su época preescolar jugaba esporádicamente con otros niños y, si bien al ir creciendo participó de las actividades propuestas por los profesores del colegio, en general desarrolló una vida más solitaria, mostrando una gran habilidad por el dibujo y la pintura, así como mucho interés por estudiar y hacer bien las cosas, especialmente sus tareas y trabajos escolares. Le costó desarrollar actividades deportivas, ya que la coordinación y destreza motora no eran una fortaleza en él; sin embargo desde la teoría ha estado muy interiorizado con todo lo relacionado al fútbol. También se ha motivado por aprender y estar lo más vigente posible en lo que respecta a las palabras y códigos que usan los jóvenes de su edad, entendiendo que es una condición para integrarse plenamente a sus pares.

Al lado suyo en todo este recorrido han estado sus padres; la madre siempre atenta a sus fortalezas y a sus dificultades, tuvo durante toda la época escolar la perseverancia de ayudar a su hijo a acoplarse a un currículo escolar que está hecho para niños con un desarrollo neurológico estándar. Acudió a los profesores año tras año solicitando, motivando, explicando el cómo aprendía mejor Ricardo y de qué manera podía a su vez dar a conocer todo lo que él sabía. Hoy en día siguen a su lado, expectantes de lo que se inicia en esta nueva etapa universitaria, sabiendo que Ricardo deberá continuar sus estudios en forma más autónoma pero también optimistas y esperanzados, porque sienten que ya tiene las herramientas para lograrlo. Ricardo está feliz; no lo dice en forma explícita, pero se percibe cómo siente que termina una etapa en su vida y que tiene ahora una gran oportunidad de avanzar y progresar hacia una vida mejor.

Ricardo es un ejemplo para muchos niños y niñas con la condición Asperger, y también lo es para aquellos padres que quizá se sientan abrumados frente a los enormes desafíos que enfrentan sus hijos y que les parecen insalvables.

Ricardo y su familia integran la Asociación Asperger Arica, agrupación recientemente formada que, a través de un gran esfuerzo de un grupo de padres, intenta apoyar a los niños Asperger de la zona para que puedan optar por mejores condiciones de salud y educación.

Dra. Lilian Cohen junto a grupo de padres de la Asociación Asperger Arica

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